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Información visual al alcance de un tablero

A medida que los modelos de información se desarrollan y avanzan generamos más datos y de modo colaborativo. Esto es sin duda una ventaja, pero nos puede hacer perder el control sobre nuestro modelo. Además, hacer BIM no consiste en crear datos, ¿no? Si así fuera lo habríamos llamado BDM.

Muchos datos nos abruman. Los enormes listados que generamos a partir de nuestros modelos son inversamente proporcionales al uso que podemos hacer de ellos.

Pero no hemos llegado hasta aquí a crear datos. Nuestro objetivo es estructurarlos y contextualizarlos para convertirlos en información, y así, quién sabe, que acaben siendo conocimiento.

Algunos concepto previos: KPI & Benchmarking

Los KPIs (del inglés Key Performance Indicator) son medidas que nos proponemos para poder evaluar la efectividad de un proceso o actividad. Su uso principal es el de darnos una referencia para poderla comparar y de este modo obtener la información del desarrollo del proceso. Esos procesos de comparación (o benchmarking) pueden ser relativos a un proyecto, pongamos por caso, las horas que he empleado en el modelado de la envolvente frente a lo que tenía previsto, o transversales entre proyectos, o sea, cuánto me ha costado modelar la envolvente respecto a otros proyectos similares.

Extraer los datos de los modelos                                                                      

Los procedimientos de extracción de datos de los modelos pueden ser muy variados. Podemos vincular directamente la base de datos del modelo a través de vinculaciones tipo SQL (structured query language), utilizar hojas de cálculo para el volcado de los datos y hasta un archivo de texto estructurado mediante separadores de campo, tipo CSV o similar.

En el supuesto de partir de modelos en formato IFC tenemos programas que nos ayudan a generar esos datos jerarquizados. Por ejemplo, podemos utilizar el IFC Analyzer del NIST (National Institute of Standards and Technology) que nos traspasa la información del archivo IFC a una hoja de cálculo, y así poder procesarla posteriormente en otros entornos de datos.

Tableros de visualización de datos

¿Qué es un tablero de datos? Básicamente se trata de componer de un modo visual diferentes elementos de medida que nos ayuden a controlar nuestros modelos.

Una vez tengamos los datos en un formato apto para procesar, para crearlos acudiremos a algún programa de gestión de esta información. Existen varias soluciones en el mercado, como Tableau, Microstrategy, YellowfinBI… En nuestro caso vamos a utilizar Power BI de Microsoft.

Desde su pestaña de inicio vamos a vincular los archivos de datos que queramos utilizar. Una de las características más interesantes de estos programas es que los orígenes de datos pueden actualizarse, por lo que nos permite crear vinculaciones dinámicas que puedan cambiar en el tiempo.

Una vez establecida la vinculación elegimos qué tablas o qué hojas de datos queremos incorporar a nuestro tablero de análisis.

A partir de aquí empieza la diversión. Podemos cruzar los datos de diversas tablas, diferentes proyectos, compararlos con nuestros KPIs y, en resumen, extraer la información de un modo visual.

Los tableros que obtengamos podemos además compartirlos en la nube para que cualquier colaborador pueda hacer seguimiento de los mismos. El límite lo marcará nuestra necesidad de análisis.

¿De qué modo podemos utilizar nuestros datos?

Podemos crear analíticas de datos potencialmente para cualquier aspecto de nuestros modelos. En cada fase de modelo BIM podemos aplicar estas técnicas de visualización de datos para adecuarlos a diversos usos. Por poner algún ejemplo: en fase de planeamiento para tener controlado el desarrollo del programa de necesidades, para las primeras estimaciones de coste, para comparativas de desarrollo de proyectos previos… ; en fase de desarrollo de proyecto podemos estar analizando las incidencias del proyecto, comprobando la coherencia de nuestros elementos BIM dentro de los estándares fijados, análisis de planificación energética del edificio…; en planificación y ejecución de obra para control de objetivos de costes y seguimiento de tareas…; en seguimiento de obra para comprobar incidencias de modelo, uso de materiales, seguridad y salud… Y siempre añadiendo la posibilidad de comparación entre modelos anteriores de referencia, para comprobar desviaciones respecto a nuestros KPIs.

Además de los datos y tablas provenientes del programa, podemos incorporar imágenes de nuestro proyecto que ayuden a comprender, además de los datos en sí, la ubicación relativa de los mismos. En este ejemplo hemos utilizado gráficos en formato SVG (scalable vector graghics) con la ayuda de la aplicación SynopticDesigner, en la que basta con colocar una imagen de cualquier formato usual (png, jpg…) sobre la que definiremos las regiones de nuestra imagen que queramos vincular gráficamente con los campos de datos. El resultado es realmente interesante, y muy explicativo para quien no conozca a fondo el modelo.

Conclusión

Los tableros de datos son unas herramientas excepcionales para controlar casi cualquier aspecto de un proceso BIM. ¡Y son muy fáciles de obtener! Su principal valor es su cualidad visual. A medida que los vayan incorporando a su día a día se preguntarán por qué no lo habían hecho antes. Les ahorrarán mucho tiempo y lo que es más importante, les darán un control mucho mayor de sus modelos.

Fuente: www.buildingsmart.es