Una información legible y operable para una nueva forma de construir

18 octubre 2016

La buildingSMART, organización internacional no gubernamental, intenta guiar con su propuesta OpenBIM a nivel mundial la transformación del sector de la construcción mediante la utilización de estándares internacionales abiertos de datos, denominados IFC (Industry Fundation Class). Un sistema para el intercambio de la información en el que la interoperabilidad de los datos, entre diferentes aplicaciones de software, es la llave que permite alcanzar la meta en un proceso BIM.

Javier Méndez, director del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores de Madrid 

El OpenBIM crea un lenguaje común que permite a pequeñas y grandes plataformas de suministradores de software participar y competir, con sistemas independientes, para aportar soluciones al mercado. Al mismo tiempo el mercado de productos “online” con la precisa búsqueda de las exigencias de los usuarios y la introducción directa del dato del producto dentro del BIM.

 

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Javier Méndez, director del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores de Madrid.

Pero BIM (Building Information Modeling) es el punto de partida de un gran cambio en el sector. Para transformar el sector y las ciudades, y por ende nuestra manera de desarrollar la profesión, se precisan innumerables datos, del estado actual, del comportamiento de los usuarios, y de las tendencias de variación de los mismos. No toda la información es poderosa, y su gestión puede llegar a generar más problemas que beneficios.

Dicha información ha de ser fácilmente legible e interoperable, y en ese punto la digitalización supone un enorme cambio. La gestión de innumerables datos nos lleva al nuevo término que se ha impuesto ya en nuestra sociedad, Big Data, aplicado para toda aquella información que no puede ser procesada o analizada utilizando procesos o herramientas tradicionales. Las decisiones de negocio de los agentes y empresas han de someterse a su poder ¿objetivo?

Big Data habla de volúmenes de datos en términos de Petabytes (1015) y Exabytes (1018). Teléfonos móviles, audio, video, sistemas GPS, incontables sensores digitales en equipos industriales, automóviles, libros, ropa, medidores eléctricos, veletas, anemómetros, censo de población, registros médicos, impuestos, transacciones financieras realizadas en línea o por dispositivos móviles, análisis de redes sociales etc. Hoy en día se puede medir y comunicar el posicionamiento, movimiento, vibración, temperatura, humedad, los cambios químicos que sufre el aire… Pero a su vez se requiere una velocidad de análisis y de respuesta inminente.

 

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Sede del Colegio de Aparejadores de Madrid.

En el año 2016 se estima que hay cerca de 18,9 billones de dispositivos conectados a la red a escala mundial, con lo que el tráfico global de datos móviles supera con creces el centenar de Exabytes anuales. Cantidades ingestionables con conceptos tradicionales.

Se estima que hay más de 30 millones de sensores embebidos e interconectados en distintos sectores como automotriz, transportación, industrial, servicios, comercial, etc. y se espera que este número crezca en varias decenas anualmente. Además, el escaneado 3D mediante nubes de puntos, con su consiguiente digitalización y emplazamiento, drones que pueden incorporar diversos dispositivos, cámaras 360º, etc. En este punto la conectividad de todos esos elementos y posibilidades, su cifrado y descifrado, habilitan una capacidad de gestión desconocida hasta ahora. El IoT ‘Internet of Things’ o Internet de las Cosas, la realidad virtual y aumentada o la impresión 3D, se incorporan a sectores tan tradicionales como la construcción.

Los nuevos desarrollos electrónicos low cost que permiten una rápida integración en dispositivos finales y el uso de entornos de desarrollo de software open source o sin royalties por licencia. Nuevas tecnologías para el desarrollo de nuevos sensores y actuadores inalámbricos y su aplicación. Módulos de radio y estándares inalámbricos de topología en malla se hacen imprescindibles: son los únicos que posibilitan la comunicación de grandes cantidades de nodos distribuidos.

Sin olvidarnos de la base que debe haber en toda nueva revolución industrial, la reducción de residuos y de la huella ecológica asociada. La calidad ambiental como punta de lanza. Y con ello, el análisis del factor ambiental de sobrecarga electromagnética puede ser un elemento importante a regular.

 

Fuente: http://www.interempresas.net/

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